Las escaras, también conocidas como úlceras por presión, son lesiones en la piel y el tejido subyacente causadas por presión constante, fricción o humedad. Estas lesiones son comunes en personas con movilidad reducida, especialmente en aquellas que permanecen encamadas durante largos periodos. Se estima que entre el 2% y el 3% de los pacientes hospitalizados desarrollan úlceras por presión.
Para ayudar a prevenir y tratar estas úlceras, existen productos especializados, como los que puedes encontrar en nuestra categoría de productos antiescaras.

¿Cómo se forman las escaras?
La formación de escaras ocurre cuando el flujo sanguíneo se ve restringido por una presión prolongada sobre la piel. Al reducirse el suministro de sangre, los tejidos se ven privados de oxígeno y nutrientes esenciales, lo que conduce a la muerte del tejido y la formación de llagas o úlceras. Además, otros factores como la fricción y la humedad pueden contribuir al desarrollo de estas lesiones.
Factores que aumentan el riesgo de Úlceras por Presión:
- Inmovilidad prolongada: La incapacidad de moverse o cambiar de posición regularmente aumenta el riesgo.
- Piel expuesta a la humedad: Sudor, orina o heces pueden debilitar la piel, haciéndola más susceptible.
- Enfermedades crónicas: Condiciones como la diabetes y problemas circulatorios incrementan el riesgo de desarrollar escaras.
Zonas más comunes donde aparecen las escaras
Las escaras tienden a desarrollarse en áreas donde los huesos están más cerca de la piel. Las zonas más comunes incluyen:
- Talones (donde el uso de taloneras antiescaras puede ayudar)
- Coxis
- Caderas
- Omóplatos
- Codos
Estas zonas están más expuestas a la presión, especialmente en personas que pasan mucho tiempo en la misma posición. Utilizar productos como colchones antiescaras puede ser clave para aliviar la presión en estas áreas.
Grados o estadios de las úlceras por presión
Grado 1: Enrojecimiento sin rotura
Se caracteriza por el enrojecimiento de la piel que no desaparece al presionar. Aunque la piel permanece intacta, es un signo inicial de daño.
Grado 2: Lesión superficial
En esta fase, la piel ya está dañada, presentando una ampolla o una llaga superficial. El daño afecta a las capas superiores de la piel.
Grado 3: Lesión profunda
La lesión se extiende más allá de la piel, alcanzando las capas de tejido subcutáneo. Se puede observar una pérdida considerable de tejido, creando un agujero profundo en la piel.
Grado 4: Lesión severa
En esta etapa avanzada, el daño afecta a músculos, tendones e incluso huesos. Puede haber tejido necrótico o gangrenoso en la herida.
Tratamiento de las escaras o úlceras por presión
El tratamiento de las escaras o úlceras por presión depende del grado de la lesión y del estado general de la persona. En fases iniciales, actuar rápido es clave para evitar que la lesión avance y se vuelva más profunda.
En los casos leves, suele ser fundamental aliviar la presión sobre la zona afectada, mantener una buena higiene y proteger la piel frente a la humedad y la fricción. Cuando la lesión ya presenta pérdida de piel o afecta a tejidos más profundos, puede ser necesario recurrir a curas específicas, apósitos adecuados y valoración profesional para controlar la evolución.
Además del cuidado directo de la herida, hay varias medidas que suelen formar parte del tratamiento:
- Alivio de presión mediante cambios posturales frecuentes y superficies adecuadas.
- Limpieza y cuidado de la piel para reducir el riesgo de infección y favorecer la recuperación.
- Uso de ayudas antiescaras, como cojines o colchones especializados, cuando la situación lo requiera.
- Supervisión profesional en lesiones avanzadas, con signos de infección o mala evolución.
Cuando la escara es profunda, presenta tejido dañado o no mejora con las medidas básicas, es importante buscar atención médica. En estos casos puede ser necesario aplicar tratamientos avanzados y adaptar de forma más estricta los cuidados del paciente.
Complicaciones de las escaras no tratadas
Si no se tratan adecuadamente, las escaras pueden derivar en complicaciones graves, tales como:
- Infección: Las úlceras pueden infectarse, lo que puede causar celulitis (infección en la piel) o incluso infecciones más profundas, como osteomielitis (infección en el hueso).
- Cicatrización prolongada: En las personas con movilidad reducida o afecciones crónicas, la curación de las escaras puede ser lenta, prolongando el dolor y el riesgo de complicaciones.
Evitar estas complicaciones es posible adoptando medidas de prevención adecuadas. Consulta nuestra guía sobre Cómo Prevenir las Úlceras por Presión para aprender las mejores prácticas y soluciones.
Síntomas de las escaras o úlceras por presión
Las escaras comienzan con una zona enrojecida que puede ser dolorosa o sensible al tacto. Si no se trata, la úlcera puede empeorar y presentar los siguientes síntomas:
- Cambios en el color de la piel: Enrojecimiento que no desaparece o áreas oscuras.
- Dolor en la zona afectada: Puede variar dependiendo del grado de la lesión.
- Abertura o llaga en la piel: En grados avanzados, la herida puede volverse profunda.
- Tejido muerto: En las fases más graves, se pueden observar zonas de piel necrótica (oscura).
Para quienes necesitan apoyo adicional, productos como un cojín antiescaras es esencial para redistribuir la presión en áreas críticas.
Conclusión
Las escaras o úlceras por presión son un problema común y grave para las personas con movilidad reducida. Entender cómo se forman, sus síntomas y las complicaciones que pueden derivar de no tratarlas a tiempo es fundamental para garantizar el bienestar de los pacientes y prevenir problemas de salud mayores. Detectar las escaras en sus etapas iniciales puede marcar una gran diferencia en su evolución y en la calidad de vida de quienes padecen este problema.
