La posición de Trendelenburg es una técnica utilizada en el ámbito médico que ha demostrado ser fundamental en una variedad de procedimientos quirúrgicos y terapéuticos. Esta posición, en la que el paciente se encuentra con la cabeza más baja que los pies, es clave para mejorar el flujo sanguíneo en situaciones de emergencia o facilitar el acceso quirúrgico en ciertas intervenciones.
Además de sus aplicaciones médicas, la posición de Trendelenburg ha encontrado un lugar importante en el diseño de camas articuladas con elevador para facilitar el cuidado en casa, optimizando la comodidad y la funcionalidad tanto para los pacientes como para los cuidadores. En este artículo, exploraremos en profundidad qué es la posición de Trendelenburg, sus beneficios y cuándo se utiliza, tanto en hospitales como en el hogar.
¿Qué es la posición de Trendelenburg?
La posición o maniobra de Trendelenburg consiste en colocar a la persona en decúbito supino o dorsal, es decir, acostado boca arriba, con los pies elevados por encima de la cabeza. Esta inclinación se logra colocando al paciente sobre una mesa o cama inclinada, con un ángulo que puede variar entre los 10 y los 45 grados, según el objetivo del procedimiento o tratamiento.

Origen de la posición de Trendelenburg
La posición de Trendelenburg debe su nombre al doctor alemán Friedrich Trendelenburg (1844-1924), un cirujano que, aunque no fue su descubridor (pues ya se utilizaba empíricamente en la medicina científica), fue quien la describió en 1860 y popularizó su uso.
Trendelenburg la definió inicialmente como una “posición en V invertida con las rodillas flexionadas y la pelvis como el punto más alto del eje corporal, de tal manera que los órganos abdominales caen en la concavidad del diafragma por virtud de su propio peso”. Fue pionero en el uso de esta posición en la cirugía, facilitando el acceso a órganos pélvicos durante operaciones de hernia, vejiga, fístulas, entre otras.
Trendelenburg también fue el primer cirujano en utilizar anestesia por vía endotraqueal y es el creador de la “cánula de Trendelenburg”, utilizada para cerrar la tráquea después de una traqueotomía. Además, describió el “síntoma de Trendelenburg”, una forma particular de caminar debido a la parálisis de los músculos glúteos.
Con el tiempo, la posición de Trendelenburg se ha simplificado, alejándose de su definición original para referirse más comúnmente a la colocación del paciente boca arriba con la cabeza más baja que los órganos inferiores.
¿Para qué sirve la posición de Trendelenburg a nivel fisiológico?
Por el efecto de la gravedad, la posición de Trendelenburg favorece el retorno de la sangre desde la vena cava inferior hasta el corazón, con mayor volumen y facilidad. Como resultado, disminuye la presión arterial en las extremidades inferiores.
El fisiólogo estadounidense Walter B. Cannon adoptó esta posición como una maniobra de recuperación para pacientes en estado de choque hipovolémico (shock hemorrágico), recomendándola para mejorar el retorno venoso.
¿Cuándo se utiliza la posición de Trendelenburg?
Durante la Primera Guerra Mundial, se utilizó esta posición para mejorar la circulación al corazón y reducir el gasto cardíaco. Hoy en día, es una medida común cuando una persona se siente mareada, ya que al elevar las piernas se mejora el flujo sanguíneo y los síntomas suelen desaparecer.
Es una de las primeras medidas que se pueden tomar para tratar la hipotensión y el shock hipovolémico, hemorrágico y neurogénico. Además, en cirugías gastrointestinales, es común utilizar esta posición para desplazar ligeramente los órganos hacia la parte superior del cuerpo, facilitando el acceso a la cavidad abdominal y a la pelvis.
También se utiliza en determinadas cirugías abdominales y del aparato genitourinario, así como para facilitar la recuperación en casos de síncope vasovagal.
Ventajas y desventajas de la posición de Trendelenburg
No hay consenso entre los expertos sobre la efectividad de la posición de Trendelenburg, ya que algunos estudios la cuestionan. Sin embargo, sigue siendo una de las posturas más utilizadas en el ámbito sanitario.
En pacientes de edad avanzada, con patologías previas, obesidad o problemas pulmonares, esta posición puede causar más complicaciones que beneficios, como hipertensión, dificultad respiratoria o aumento de la presión intracraneal.
A pesar de estos riesgos, la posición de Trendelenburg ayuda en numerosos casos y facilita el trabajo del personal médico. Su uso debe valorarse cuidadosamente, aplicándose solo cuando no haya contraindicaciones significativas.
Relación entre la posición Trendelenburg y la posición antishock

La posición antishock es una postura médica utilizada para mejorar el retorno de la sangre al corazón en situaciones de hipotensión o shock. En este contexto, se relaciona directamente con la posición de Trendelenburg, ya que ambas buscan favorecer la perfusión de órganos vitales mediante la elevación de las piernas respecto al torso.
En la posición antishock, el paciente se coloca en decúbito supino (acostado boca arriba), con el torso en posición horizontal y las piernas elevadas y ligeramente flexionadas en las rodillas. Esta inclinación ayuda a dirigir el flujo sanguíneo hacia el torso y la cabeza, favoreciendo la oxigenación en situaciones de emergencia.
Su aplicación es habitual en casos de baja presión arterial, síncope o episodios de choque circulatorio. En camas articuladas, la función Trendelenburg permite reproducir esta postura de forma controlada, manteniendo al paciente en una posición segura y estable tanto en el ámbito domiciliario como hospitalario.
¿Qué es la posición Antitrendelenburg?
La posición Anti Trendelenburg o Trendelenburg invertida, también conocida como posición de Morestin, es una variante en la que el paciente se encuentra en decúbito supino (boca arriba) con la cabeza más elevada que los pies. Popularizada por el cirujano Hippolyte Morestin, esta postura se utiliza con frecuencia en intervenciones quirúrgicas de cabeza, cuello y tiroides, así como en casos de traumatismos craneoencefálicos y lesiones torácicas, ya que ayuda a reducir el flujo sanguíneo en la parte superior del cuerpo, minimizando posibles complicaciones durante la cirugía.

Para qué sirve la posición Antitrendelenburg
En el ámbito doméstico, la posición Anti-Trendelenburg, también llamada postura confort, es especialmente beneficiosa para personas con problemas respiratorios, como apnea del sueño, ya que permite una elevación suave del torso que facilita la respiración y reduce el reflujo gastroesofágico. Esta postura es ideal para quienes desean ver televisión o leer mientras están acostados, ya que ofrece una inclinación cómoda y ergonómica. Además, en contextos clínicos y de cuidados prolongados, la posición de Morestin ayuda a mejorar la circulación en las extremidades inferiores y a aliviar la presión en la parte baja del cuerpo.
Indicaciones médicas de la posición Antitrendelenburg
En el ámbito clínico, la posición Antitrendelenburg, también conocida como posición de Morestin, se utiliza principalmente en procedimientos quirúrgicos y situaciones médicas en las que es necesario reducir el flujo sanguíneo hacia la parte superior del cuerpo.
Está especialmente indicada en intervenciones quirúrgicas de cabeza, cuello y tiroides, así como en casos de traumatismos craneoencefálicos y lesiones torácicas. Al mantener la cabeza más elevada que los pies, esta postura contribuye a disminuir la presión en la zona superior del cuerpo, ayudando a minimizar posibles complicaciones durante la intervención o el tratamiento médico.
En cuidados prolongados, la posición Antitrendelenburg también puede emplearse como apoyo postural para mejorar el control clínico del paciente, siempre bajo supervisión sanitaria.
Camas articuladas con Trendelenburg y Antitrendelenburg
Son una de las funciones más demandadas en las camas articulables para usuarios de residencias para ancianos, clínicas hospitalarias y domicilios particulares.








