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Ejercicios recomendados para usuarios de sillas de ruedas

La actividad física puede adaptarse a personas que utilizan sillas de ruedas, pero la silla no determina por sí sola qué ejercicios puede realizar cada persona. La movilidad, la fuerza, el control del tronco, la estabilidad, el dolor y la situación funcional condicionan tanto el tipo de actividad como su intensidad. Por eso, los ejercicios que se presentan a continuación son ejemplos que deben ajustarse a las capacidades individuales.

Ejercicios recomendados para usuarios en silla de ruedas

Beneficios de mantenerse activo

La actividad física regular puede contribuir a mantener o mejorar la capacidad cardiovascular, la fuerza, la movilidad y la función física. También puede tener efectos positivos sobre el bienestar psicológico. El tipo de ejercicio necesario para conseguir estos beneficios depende de las posibilidades y necesidades de cada persona.

Antes de empezar: adaptar el ejercicio a cada persona

No existe una rutina válida para todos los usuarios de silla de ruedas. Antes de elegir un ejercicio conviene valorar qué movimientos pueden realizarse con comodidad, si existe suficiente estabilidad en la silla, cómo es el control del tronco y si aparecen dolor, fatiga u otras limitaciones.

El rango de movimiento también puede variar considerablemente. Una persona puede mover los brazos por encima de la cabeza o girar el tronco con facilidad, mientras que otra puede necesitar movimientos más cortos o ejercicios que proporcionen mayor apoyo. El objetivo es trabajar dentro de un rango cómodo y funcional, sin forzar posiciones que no puedan controlarse con seguridad.

Gimnasia en sillas de ruedas

Actividad aeróbica desde la silla de ruedas

Las opciones de ejercicio aeróbico dependen de la movilidad y capacidad de cada persona. Cuando resulte apropiado, pueden incluir:

  • Propulsión activa de la silla: desplazarse utilizando una silla manual puede constituir una forma de actividad física para quienes tienen capacidad para propulsarla.
  • Movimientos continuados de brazos: pueden realizarse secuencias de movimientos adaptando amplitud, ritmo y duración a la tolerancia individual.
  • Ergómetro de brazos: permite realizar trabajo continuado con los miembros superiores cuando se dispone de este equipo y su uso resulta adecuado.
  • Deporte o actividad adaptada: existen diferentes disciplinas y actividades que pueden ajustarse a distintos niveles de movilidad y experiencia.

No es necesario que todas estas opciones formen parte de una misma rutina. La actividad elegida debe ser compatible con la capacidad de movimiento, el esfuerzo tolerado y la estabilidad de la persona.

Ejercicios de fortalecimiento

El trabajo de fuerza puede dirigirse a espalda, hombros, brazos y musculatura implicada en el control postural o en la propulsión, siempre en función de los movimientos que pueda realizar cada persona.

Las bandas elásticas son una posibilidad para introducir resistencia de forma progresiva. Por ejemplo, una tracción de la banda hacia el cuerpo puede utilizarse para trabajar musculatura de la espalda, mientras que los movimientos de flexión y extensión del codo implican de forma diferente a bíceps y tríceps. También pueden realizarse otros ejercicios de empuje o tracción si la movilidad y estabilidad lo permiten.

No existe un número de repeticiones apropiado para todos. La resistencia, el número de movimientos y los descansos deben ajustarse a la fuerza, experiencia, tolerancia al esfuerzo y objetivo de la persona. El ejercicio no debe obligar a perder una postura estable ni realizar movimientos dolorosos.

Prestar atención a hombros y brazos

En las personas que propulsan manualmente su silla, los miembros superiores también se utilizan de forma repetida para desplazarse y, en muchos casos, para realizar transferencias. Esto puede suponer una carga importante para hombros y brazos.

Por ese motivo, el objetivo no debe ser simplemente aumentar el trabajo de los brazos. Conviene combinar el fortalecimiento con movilidad y control del movimiento, evitando ejercicios o cargas que provoquen dolor o aumenten molestias existentes.

Movilidad y estiramientos

Los ejercicios de movilidad pueden incluir movimientos suaves de hombros y brazos dentro del rango disponible. También pueden realizarse movimientos del tronco cuando exista suficiente control y estabilidad para efectuarlos con seguridad.

  • Movilidad de hombros: mover los hombros o los brazos de forma controlada, sin buscar una amplitud mayor de la que resulte cómoda.
  • Movilidad de brazos: elevar, separar o acercar los brazos hasta donde permita el rango funcional de cada persona, sin asumir que es necesario alcanzar posiciones por encima de la cabeza.
  • Movilidad del tronco: las rotaciones o inclinaciones pueden realizarse únicamente cuando la persona pueda controlar el movimiento y mantener una posición estable.
  • Estiramientos: deben realizarse de forma suave, evitando posiciones que generen dolor o que requieran una movilidad que la persona no tenga disponible.

No es necesario reproducir un movimiento exactamente como lo realiza otra persona. Reducir la amplitud, cambiar la posición o elegir otro ejercicio puede ser más adecuado cuando existen limitaciones de movilidad o estabilidad.

Consejos para realizar ejercicio con seguridad

  • Comprobar la estabilidad: antes de iniciar el movimiento, la silla y la posición de la persona deben permitir realizarlo sin perder el control.
  • Respetar la movilidad disponible: no forzar hombros, brazos o tronco más allá del rango que pueda realizarse de forma cómoda y controlada.
  • Adaptar el esfuerzo: la intensidad y duración deben ajustarse a la capacidad física y a la tolerancia al ejercicio de cada persona.
  • Prestar atención al dolor y la fatiga: un ejercicio que provoca dolor no debe mantenerse simplemente para completar una serie o alcanzar un determinado número de repeticiones.
  • Interrumpir el ejercicio si aparecen síntomas preocupantes: ante dolor anormal, mareo, malestar u otros síntomas inesperados, conviene detener la actividad y valorar la situación antes de continuar.

Cuándo puede ser útil el apoyo profesional

No todas las personas que utilizan silla de ruedas necesitan supervisión profesional para mantenerse activas. Sin embargo, puede ser conveniente consultar con un fisioterapeuta, un profesional sanitario o un profesional del ejercicio con experiencia en actividad adaptada cuando existen limitaciones importantes, dolor, una lesión o enfermedad que condiciona el movimiento, o cuando se retoma el ejercicio después de un periodo prolongado de inactividad.

También puede resultar útil una valoración individual cuando no está claro qué movimientos son apropiados o cómo adaptar un ejercicio a la capacidad funcional de la persona.

Conclusión

Los ejercicios desde una silla de ruedas deben adaptarse a la movilidad, fuerza, estabilidad y capacidad funcional de cada persona. Mantenerse activo puede incluir trabajo aeróbico, fortalecimiento y movilidad, pero no todos los ejercicios son adecuados para todos. Si existen dolor, limitaciones relevantes o dudas sobre la seguridad de un movimiento, una valoración individual puede ayudar a elegir una actividad más apropiada.

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