El reflujo gastroesofágico puede resultar especialmente molesto al acostarse. Algunas medidas relacionadas con la postura y determinados hábitos pueden ayudar a reducir los síntomas nocturnos en algunas personas. La respuesta puede variar, por lo que conviene adaptar estas medidas a cada situación y consultar cuando los síntomas sean frecuentes o persistentes.

Qué es el reflujo gastroesofágico
El reflujo gastroesofágico ocurre cuando parte del contenido del estómago asciende hacia el esófago y puede provocar síntomas como ardor o regurgitación. Un episodio ocasional de reflujo no equivale necesariamente a una enfermedad por reflujo gastroesofágico, que implica una situación más persistente o problemática.
En algunas personas los síntomas pueden aparecer o empeorar al estar tumbadas, por lo que la postura al dormir y el momento de las comidas pueden ser aspectos relevantes.
Cómo elevar la cama para reducir el reflujo
Cuando el reflujo aparece durante la noche, una de las medidas posturales que puede valorarse es elevar la cabeza y la parte superior del torso. El objetivo es conseguir una inclinación progresiva del tronco, en lugar de limitarse a colocar varias almohadas convencionales únicamente bajo la cabeza.
Existen diferentes formas de conseguir esta inclinación:
- Almohadas y cojines de cuña: los cojines en cuña pueden proporcionar una elevación progresiva del torso cuando su diseño y colocación son adecuados. La inclinación debe afectar a la parte superior del cuerpo y no únicamente al cuello o la cabeza.
- Camas articuladas: una cama articulada permite regular la elevación del respaldo y ajustar la posición del cuerpo sin necesidad de improvisar soportes adicionales.
Estas opciones pueden facilitar una postura elevada, aunque no garantizan por sí solas la desaparición del reflujo nocturno.
Medicamentos para el reflujo y cuándo consultar
Existen medicamentos de venta libre y tratamientos prescritos que pueden utilizarse para controlar los síntomas del reflujo en determinadas situaciones. Entre ellos se encuentran los antiácidos y otros medicamentos destinados a reducir la acidez o la producción de ácido.
La elección del tratamiento depende de la frecuencia y características de los síntomas y de la situación de cada persona. Este artículo no sustituye una valoración profesional ni debe utilizarse para establecer por cuenta propia dosis, duración o frecuencia de tratamiento.
Si el reflujo aparece con frecuencia, persiste pese a las medidas habituales o requiere utilizar medicamentos de forma repetida, conviene consultarlo con un profesional sanitario.
Cómo dormir para reducir el reflujo
Además de elevar la parte superior del cuerpo, algunos hábitos relacionados con el descanso y las comidas pueden ayudar a reducir los síntomas nocturnos en determinadas personas.
- Dormir sobre el lado izquierdo: esta posición puede ayudar a reducir el reflujo nocturno en algunas personas, aunque no garantiza que los síntomas desaparezcan.
- Evitar acostarse inmediatamente después de cenar: dejar pasar aproximadamente entre 2 y 3 horas entre la cena y el momento de acostarse puede resultar útil cuando existen síntomas nocturnos.
- Evitar prendas que compriman el abdomen: utilizar ropa holgada puede reducir la presión sobre esta zona durante el descanso.
- Identificar desencadenantes personales: determinados alimentos o bebidas pueden empeorar los síntomas en algunas personas, pero los desencadenantes no son necesariamente los mismos para todos.
Conviene consultar con un profesional sanitario cuando los síntomas sean frecuentes, no mejoren o aparezcan junto con dificultad o dolor al tragar, vómitos persistentes, pérdida de peso no explicada, signos de sangrado digestivo o dolor en el pecho.
